Reducción de daños en abuso de sustancias

El abuso de sustancias trae multitud de problemas tanto a los individuos como a la sociedad. Las drogas son tóxicas, son malas, deterioran las vidas de nuestros ciudadanos y producen todo tipo de daños a nivel social. Hay que cortar la oferta y la demanda. Hay que reforzar los controles y los castigos, por el consumo, hay que ilegalizar.

Esto es lo que la mayor parte de la sociedad opina. Esto es lo que gente de países donde la guerra contra las drogas está activa. Sin embargo, existe otro punto de vista. Viví durante un año en un país europeo famoso por su innovación social y su tolerancia. En los Países Bajos, el cannabis es legal (y les va bastante bien).

Os invito a ver el siguiente vídeo, sobre la guerra contra las drogas en los Estados Unidos de América:

¿Habéis visto el vídeo? ¿Os ha sorprendido tanto como a mí?

Más allá de todos los factores que se nombran en el vídeo, me gustaría fijarnos en el cambio de paradigma. El alcohol es la droga que más daño (tangible y demostrado científicamente) causa a la sociedad a todos los niveles. Sin embargo, es legal, su consumo está extendido y no solo aceptado socialmente, sino estimulado. ¿Qué diferencias existen con otro tipo de sustancias?

Una política restrictiva es un impedimento para el consumo de drogas y ayuda a reducir los costes y los problemas sociales relacionados con ella. Aunque su legalización podría reducir algunas de las consecuencias legales del consumo de drogas, un aumento del consumo de drogas conllevaría consecuencias perjudiciales.

Hay dos opciones políticas opuestas que dan forma al debate actual sobre cómo proceder en el abordaje de los problemas relacionados con el consumo de drogas en varios países.

Una escuela de pensamiento, llamada “prohibición”, defiende la ampliación de los esfuerzos invertidos en la prohibición, el tratamiento y la prevención, dejando drogas como la marihuana, cocaína, LSD, y la heroína como ilegales.

Un punto de vista conflictivo llamado “legalización” defiende la eliminación de la política restrictiva intentando limitar los daños asociados al consumo de drogas no médicas. La comprensión de la historia del control de drogas en los Estados Unidos y otros muchos países sitúa en perspectiva el debate actual sobre las opciones de política relacionada con las drogas.

No soy un firme defensor de la legalización del consumo de ciertas sustancias. Tampoco soy defensor de prohibir el alcohol o el tabaco. Creo en la libertad y responsabilidad de los individuos. Sí que soy un firme defensor de la inversión en políticas de prevención y reducción de daños. Como ocurre en Países Bajos, Perú, Chile, Uruguay… el problema no es el acceso a las sustancias, es la educación de la población para su uso. Ni las más duras penalizaciones legales y cultura del miedo evitan que los individuos consuman si lo desean. Si de verdad quieren, lo conseguirán. Si sabemos que van a consumir igualmente, ¿porqué no luchamos para que lo hagan de la manera más segura posible? Esto es lo que los psicólogos llamamos el modelo de “reducción de daños”. ¿Y si nos deshacemos del estigma social y tratamos a los consumidores como seres humanos?:

Podríamos resumir éste vídeo en los siguientes puntos:

La reducción de daños –en algunos países llamada reducción del riesgo o minimización de los daños– es una estrategia de abordaje de los daños potenciales relacionados con el uso de drogas.

Tiene como primer objetivo disminuir los efectos negativos producto del uso de drogas, y a partir de allí, construir conjuntamente con el sujeto que demanda objetivos de mayor complejidad, con el fin de mejorar la calidad de vida de los usuarios de drogas.

Las estrategias de reducción de daños se han ocupado no sólo de las prácticas individuales de los usuarios de drogas, sino de comprender las condiciones de vulnerabilidad de los sujetos para desarrollar intervenciones apropiadas, y establecer relaciones específicas de cuidado y reciprocidad entre los individuos y los grupos en los contextos de uso de drogas.

Algunos programas de reducción de daños desarrollan acciones para involucrar a otros habitantes del territorio en el que intervienen (vecinos, militantes sociales o instituciones públicas como las escuelas o los centros de atención sanitaria) en la transformación de situaciones de padecimiento que los afectan.

Espero que éste artículo os haya dado que pensar.

Para saber más, echadle un vistazo a otro artículo mío sobre el peso del entorno en el tratamiento de adicciones. ¡Un saludo!

 

 

 

 

Luis Miguel Real es psicólogo en la ciudad de Valencia (número de colegiado: CV14890). Ofrece servicios de psicoterapia, coaching y formación. Está especializado en el tratamiento de adicciones, además de en terapia Gestalt, terapia cognitivo-conductual y técnicas de coaching.

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