Conversaciones: porqué no las iniciamos

La manera exacta con que se debe iniciar una conversación depende del contexto: la situación (el trabajo, el autobus, una fiesta), la hora del día (el desayuno, la comida, la salida del trabajo), la persona en cuestión (pareja, jefe, familiar), etc.

Sin embargo, muchas personas albergan una serie de ideas irracionales o negativas, que constituirán uno de los mayores obstáculos para iniciar conversaciones con otras personas:

1. «Es arriesgado empezar conversaciones y, además, puede que no le caiga bien a la otra persona»

Un pensamiento racional no es absolutista. Por ejemplo, «no puedo caerle bien a todo el mundo». Si no decimos nada, reducimos notablemente el riesgo, a corto plazo, de decir algo que haga que no le caigamos bien a la otra persona; sin embargo, aumentamos la probabilidad, a largo plazo, de tener deteriorar nuestras relaciones o no entablar nuevas, y eso se acerca más a «caerle bien» a menos gente. Cuantas más conversaciones iniciemos, más probabilidades tendremos de hacer nuevos amigos. Si no ha funcionado esta vez, no importa; si lo seguimos intentando, algunos de nuestras intentos tendrán sus frutos.

2. «Si me quedo mucho tiempo en una reunión o una fiesta, conoceré a alguien»

Si una persona espera pasivamente a entablar alguna conversación, es probable que no entable ninguna, pues estamos poniendo toda la responsabilidad  y esperanzas en la iniciativa de otras personas. El esperar con los brazos cruzados no lleva a ningún lado (dependes totalmente del azar). Lo más sorprendente es que, por ejemplo, muchas personas que van a fiestas, se quedan sentados en una esquina como un saco de patatas y esperar que les ocurra algo, en lugar de ir a buscarlo ellos.

3. «Hay muchas personas con suerte, ya que se les presentan oportunidades para relacionarse. Todo el mundo les aprecia y les invita»

Las relaciones de amigos que tiene la gente no son fruto de la casualidad, sino de toda una serie de actuaciones. Normalmente será más beneficioso para nosotros tomar la iniciativa y dar el primer paso. Nunca podremos saber a ciencia cierta lo que va a ocurrir después, sin embargo, si no hacemos nada, seguro que obtenemos eso: nada. Acepta la incertidumbre de la vida, por mucho que planees las cosas, nunca podrás estar completamente seguro de los resultados. Ahí radica parte de la gracia de la vida. Disfruta del viaje.

4. «Si una persona no nos muestra inmediatamente que le caemos bien, entonces no le caeremos bien ahora ni nunca»

Es raro que una persona revele su simpatía a otra en la primera interacción que mantienen. Las primeras impresiones pueden ser importantes para algunas personas, sin embargo, no condicionan toda la futura relación. ¿Cuantos de tus actuales mejores amigos te cayeron fatal el primer día que los conociste? Seguro que más de uno 🙂

5. «Si le pido a una persona que encuentro atractiva que salga conmigo y se niega, es porque no valgo lo bastante para ella»

Existen muchas alternativas a esa explicación fatalista (para la que no tienes muchas pruebas objetivas, seamos sinceros). Si alguien te rechaza, puede ser por la forma en que has hecho la invitación, historias pasadas entre ambas personas, sus intereses y necesidades en el momento, o la disponibilidad.

6. «No tengo derecho a molestar a otras personas»

Estoy de acuerdo. Sin embargo, ¿estás molestando? ¿Cómo lo sabes? La mayoría de las personas disfrutan conociendo gente nueva. En caso de que las otras personas pensasen que les estamos molestando, probablemente lo dirían (de lo contrario, ¿qué podemos hacer? No debemos hacernos responsables de las conductas poco asertivas de los demás)., así que este pensamiento no debería impedirte tomar la iniciativa. La cuestión a veces no es tanto el tema de molestar a la otra persona, sino el miedo a ser rechazado finalmente.

7. «No sé qué decir. Si no digo algo brillante, la otra persona pensará que soy un/a idiota, y yo debería ser un conversador brillante»

Los temas de la mayoría de primeras conversaciones son poco profundos (small talk, que llaman). Cualquiera puede hablar sobre esos temas. Probablemente sea más importante mostrar nuestro interés hacia la otra persona que las palabras exactas que se digan. Lo que piense la otra persona sobre nosotros es su problema. Al menos estás teniendo el valor de intentar conocer gente nueva, y arriesgarte. Tener miedo es natural, la vida se experimenta cuando sostenemos ese miedo y simplemente dejamos que nos acompañe en el trayecto.

Toma conciencia de las creencias que te limitan en tu día a día, y cuestiónalas. ¿Son verdad todo el tiempo? ¿Explican la realidad en el 100% de los casos? Es una cuestión de percepción, y esas creencias forman el encuadre de nuestra vida, el color de las gafas a través de las cuales filtramos la vida.

Si dejas de dar veracidad a este tipo de ideas, serás más libre.

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