5 cosas que debes saber para consumir alcohol de manera responsable

El alcohol es la droga (sí, es una droga, legal, pero una droga) más consumida, y que más daños, percances y muertes causa de entre todas las sustancias. El alcohol mata más gente al año que la heroína, la cocaína u otras sustancias percibidas socialmente como más peligrosas.

El alcohol no tiene porqué ser malo. No si sabes cómo usarlo. Sí, se puede hacer un uso responsable y moderado del alcohol. Pero para hacer un uso responsable, tiene que haber conocimiento. Si no sé cómo funciona realmente esa sustancia, no puedo realmente elegir libremente. ¿Usas el alcohol, o el alcohol te usa a ti?

En este artículo comparto contigo algunos consejos para disfrutar del alcohol de manera más segura:

1. Bebe agua:

Cuando ingerimos alcohol, éste empieza a circular por nuestro cuerpo y a hacer efecto. Para eliminar esta sustancia tóxica del cuerpo, nuestro hígado procesa el alcohol, para que así podamos expulsarlo al ir a orinar. Nuestro hígado consume mucha agua para poder metabolizar el alcohol. Es por eso que, al final de una noche de borrachera (o peor, por la mañana ya de resaca) notamos la boca seca, o nos duele la cabeza a horrores.

Todo esto es causado por la deshidratación. Nuestro hígado ha estado chupando toda el agua que ha podido para poder eliminar el alcohol de nuestro cuerpo. Si al hígado le falta agua, nuestro cuerpo tardará mucho más en deshacerse de esta sustancia tóxica, y ésta hará más daños a nuestro cuerpo, y estará más rato activa.

Por eso, cuando queremos que «se nos pase», es tan importante beber agua. ¡Ojo! El agua en sí no elimina el alcohol. Lo que hace es permitir que nuestro hígado funcione a pleno rendimiento. La causa principal de la tan temida «resaca» es la deshidratación del cuerpo.

2. Come bien antes de beber:

Es crucial tener el estómago lleno para poder disfrutar del alcohol sin que nos salga el tiro por la culata. Cuando hay comida en el estómago, éste tarda más tiempo en digerir el alcohol. Esto evitará que el alcohol «nos pegue» de golpe, y facilitará que sus efectos se dilaten en el tiempo (que la «chispa» nos dure un poco más, y de forma suave).

Y lo mejor es comida grasa, pues requiere más tiempo de digestión para nuestro estómago. Una «ensaladita» es lo peor que podrías elegir comer antes de una noche de fiesta.

Por otro lado, el alcohol hace daño a las células de nuestro cuerpo. Comiendo algo después de beber alcohol, aportamos a nuestro cuerpo nutrientes para poder hacer las reparaciones necesarias. De lo contrario, tienes muchas papeletas para vomitar, o tener dolor de cabeza.

En conclusión, asegúrate de que comes bien antes de salir de copas, y de que te llevas algo al estómago antes de irte a dormir (¡qué bien sienta!).

3. Bebe despacio:

A nuestro hígado le cuesta aproximadamente una hora metabolizar una «unidad básica de alcohol». Esto es, aproximadamente, un vaso de cerveza, una copa de vino, un chupito de bebida de alta graduación. Al final de esa hora, nuestro hígado se ha encargado de eliminar el alcohol de aquella copa. Pero si tomamos varias copas en menos de una hora, la carga de alcohol se irá acumulando, y nuestro hígado no podrá con todo.

Esas «tres rondas seguidas de chupitos» son la mejor opción para caer redondos o convocar una resaca.

4. Evita mezclar:

Mezclar cerveza, vino, vodka y whiskey en una misma noche no es tampoco una elección inteligente. Si bebes una copa de vodka con limón, y luego un ron con cola, tu cuerpo sigue recibiendo la misma cantidad de alcohol que si te tomases dos combinados de vodka, o dos combinados de ron. Sin embargo, tu estómago lo sufrirá, al darse reacciones químicas inesperadas.

Al mezclar diferentes bebidas alcohólicas, estás comprando papeletas para vomitar y tener el estómago destrozado al día siguiente. Y con el estómago irritado, comer o beber agua tampoco ayudarán mucho a que te recuperes, pues probablemente lo «echarás todo fuera» igualmente.

5. Permítete decir «No»:

Uno de los mayores peligros de las noche de copas es la presión social, Tus amigos te  invitan a otra ronda, te animan a ir a la barra a por la siguiente, te miran mal si dudas en apuntarte a «la última, esta sí» ronda de chupitos.

Antes de salir de fiesta, decide cuánto quieres beber esa noche, y cíñete a ello el resto de la noche. Tus amigos no van a dejar de ser tus amigos porque rechaces unas bebidas o decidas que ya no necesitas más alcohol para seguir disfrutando de la noche (si lo hacen, plantéate qué tipo de «amigos» estás frecuentando). Tu bienestar es más importante que los juegos de beber, y es sabio «retirarse a tiempo», pues usa «copa de más» puede realmente arruinarte la noche.

¿Quién está al mando realmente? ¿Tú, o el alcohol?

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