▷ Conceptos clave para entender las adicciones

Antes de nada, voy a dar unas pinceladas / recordatorio sobre qué son las adicciones, en caso de que seas nuev@ en el blog 🙂

¿Qué es una conducta adictiva o adicción?

Entendemos por adicción cuando una persona pierde el control ante una determinada acción. El placer que le produce llevar a cabo ésta acción se vuelve más importante que todo lo demás.

La persona continúa con la conducta a pesar de las `posibles consecuencias negativas que conlleva. El placer o disfrute que le produce esa conducta es más importante que todo lo demás.

Lo más curioso y terrorífico es que, aunque la persona sea consciente de los riesgos y posibles pérdidas (a nivel económico, social, personal…), la persona experimenta grandes dificultades para «decir que No».

De ahí que la persona se sienta perdida y con falta de control sobre sus acciones. La adicción se experimenta en forma de pensamientos intrusivos, y cierto malestar (emocional o incluso físico) al no llevar a cabo la acción.

Esta acción puede ser consumir una raya de cocaína, tomar una copa, comprar algo de Amazon, o ir a la casa de apuestas.

Los tipos de adicciones comportamentales (o no químicas; es decir, no tienen nada que ver con el consumo de sustancias o drogas) más comunes son:

  • Adicción al juego
  • Adicción al sexo
  • Adicción a la comida
  • Adicción a las compras
  • Adicción al trabajo
  • Adicción al deporte
  • Adicción a las nuevas tecnologías

Es muy difícil establecer la línea entre una adicción y algo que no lo es. El mejor criterio siempre va a ser el juicio subjetivo de la persona. ¿Esta conducta le está causando problemas en la vida? ¿Se está conviertiendo, a sus ojos, en un obstáculo para ser feliz?

Si la persona opina que sí, entonces podemos empezar a trabajar en terapia. Antes no.

Conceptos útiles en adicciones

Hay cuatro conceptos principales que definen las adicciones; la tolerancia, dependencia, síndrome de abstinencia y uso a pesar las consecuencias negativas.

Cuando el sujeto consume alcohol, por ejemplo, en su cerebro se producen una serie de cambios a nivel neuronal. Estos cambios hacen que el cerebro se adapte y necesite esa sustancia, este fenómeno es conocido como neuroadaptación.

Es decir, nuestro cerebro cambia. Es el mismo principio que sigue cuando aprendemos a montar en bicicleta, a jugar a fútbol o a dividir con fracciones en el colegio. Es un aprendizaje, la constitución de un hábito.

Solo que la persona aprende algo contraproducente.

1. Tolerancia

El sujeto necesita realizar más veces la conducta, con más intensidad o más riesgo para que le provoque la misma sensación de placer.

Por ejemplo, una persona adicto al juego tendrá que apostar cantidades de dinero más grandes de las que apostaba al principio para que le provoquen la misma satisfacción. O una persona con adicción a la cocaína tendrá que consumir cada vez más cocaína para sentir las mismas sensaciones.

Y cada vez habrá más peligro de sobredosis, más deterioro por el sobreuso de la sustancia, más recursos económicos desperdiciados…

2. Síndrome de abstinencia

En adicciones químicas (a sustancias o a drogas), cuando el cerebro no detecta esa sustancia en el organismo, se produce un malestar físico; sudores, palpitaciones, náuseas, mareos, etc., (síndrome de abstinencia). La persona vuelve a consumir para compensar esa falta (alcohol, si tomamos como ejemplo el alcoholismo)

La clave radica en que ahora no consumen por puro placer, sino por aliviar el malestar que les provoca el no-consumo. La persona en ésta fase lucha constantemente por sentirse «normal». Pero el malestar acaba tomando posesión de la vida de la persona.

3. Dependencia

Este fenómeno se produce como una consecuencia de la tolerancia y el síndrome de abstinencia. La persona entonces siente una intensa necesidad por volver a realizar la conducta: este deseo es lo que se conoce con el nombre de craving.

Una persona con adicción al juego o a las apuestas (ludopatía), por ejemplo, cuando entra el bar y oye el sonido de la máquina tragaperras, activa su sistema de alerta y siente esa necesidad impulsiva por jugar. El juego se convierte en la única fuente de placer para la persona.

 

Superar una adicción es posible, si sabes cómo

La fuerza de voluntad no es suficiente, de lo contrario no habría adictos en el mundo. Lo mejor que puedes hacer es contactar con un profesional para que te guíe en el proceso y te ayude a dar los pasos más adecuados en tu caso.

Soy psicólogo especialista en adicciones, y trabajo todos los días con personas que quieren volver a sentirse libres de la adicción. Para saber más de mis servicios, visita www.luismiguelreal.es/psicologo-adicciones-valencia/

Puedes seguir leyendo otros artículos sobre adicciones en mi blog

¡Salud y resistencia!

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