Familiares de personas con adicciones: cómo apoyar el proceso

Trabajo con muchos tipos de casos en terapia individual.

Personas que sufren de ansiedad, depresión, que se sienten perdidos en ese momento en sus vidas, superando rupturas sentimentales, habilidades sociales… Y trabajo sobre todo con personas que están superando adicciones de todo tipo.

¿Y sabes con quién trabajo también muy a menudo?

Con sus familias.

La mayoría de las veces que me sale un cliente para trabajar un tema de adicciones… me llaman por teléfono sus padres o su pareja.

De todas las problemáticas que se suelen trabajar en terapia, las adicciones (de cualquier tipo) pueden ser las más difíciles de reconocer.

Porque para trabajar en terapia, el primer paso (y el más importante) es reconocer que tenemos un problema y que queremos hacer algo al respecto.

Pero cuando hablamos de adicciones, es muy común que la persona en cuestión sienta vergüenza, miedo, se imagine un dedo acusador y culpabilizador por parte de las personas de su alrededor…

Y claro, no se plantean trabajar el tema en terapia. Y sus familiares, al ver las señales de alarma, se preocupan, acuden a especialistas y se preguntan…

 

¿Cómo puedo ayudar a un familiar con adicciones?

Lo primero que es necesario aclarar es que, por muy buenas intenciones que tengas y por mucho que quieras a esa persona, no puedes convertirte en su psicólogo. No es tu rol. Ya hay profesionales que pueden ayudaros.

Desgraciadamente, es muy común que en éste tipo de casos, los familiares o la pareja se terminen quemando por intentar cubrir demasiados roles y cargar más a sus espaldas (y ya suelen tener bastante con el dolor que supone ver a una persona querida sufrir).

Si eres familiar o pareja de una persona que está sufriendo una adicción:

1. No culpabilices

No es culpa suya. Saquemos la culpabilización de la ecuación. Sólo conseguirás que la persona se ponga a la defensiva, se cierre más y ya no quiera hablar más contigo del tema. Una adicción es una enfermedad.

Por supuesto que la persona tiene responsabilidad en lo que le está pasando (sino, los psicólogos no serviríamos para nada). Pero la dinámica de la culpabilización sólo complicará las cosas y contribuirá a distanciar a la persona de todo su entorno.

2. Empatiza

Esa persona, aunque a veces no te lo parezca, también está sufriendo con éste tema. Y muchísimo.

Puede estar sintiendo sensación de fracaso, culpabilidad, vergüenza y muchísimo miedo por lo que está pasando. Y eso hablando solamente de la adicción. Puede haber mucha tristeza y rabia, por otras situaciones de su vida, que hayan contribuido a que recurriese al consumo de droga o a las apuestas para escapar de ese malestar en su vida.

Ayuda a la persona haciéndole saber que comprendes su dolor. Que no estás ahí para que se sienta atacada, que no es tu intención, sino ayudarle y estar ahí; acompañarle en éste dolor.

Y si necesita llorar, déjale que llore si es lo que necesita para abrirse.

3. Ayuda profesional

Además de adoptar una postura menos invasiva y más comprensiva y empática, lo más importante será promover que la persona pida ayuda y acuda a profesionales.

Un profesional cualificado hará una evaluación del caso (pues cada caso es único y se dan unas dinámicas diferentes) y ayudará a la persona a dar los pasos adecuados hacia su recuperación. Puede acudir a un psicólogo o a la UCA (Unidad de Conductas Adictivas) de su localidad.

Tu mejor baza para apoyar a ésta persona en el proceso será promover que acuda a especialistas y que siga sus indicaciones. Que acuda a terapia regularmente, que no falte a sus citas, o que tome su medicación en caso de se la hayan recetado.

Si observas que la persona está dejando de ir regularmente a terapia o se está saltando su medicación, con tu pasividad estás contribuyendo a que la persona sufra recaídas.

De nuevo, no es responsabilidad tuya lo que haga la persona; sólo puedes tener influencia en el proceso, y mejor que ésta influencia sea de la mejor calidad y en la dirección de su recuperación.

4. Cuida de ti

Es muy común que familiares de personas de adicciones se saturen y se acaben olvidando de sí mismas. Cada vez que hay una recaída, se responsabilizan de cosas que no son responsabilidad suya. No tienes porqué cargarte con más de lo necesario.

No te olvides de ti. Tienes derecho a hablar de su sufrimiento, tienes derecho a poner límites a la persona y a decir «¡basta!». Y tienes derecho a cuidar de ti. Conecta con tus necesidades.

Incluso a poner tierra de por medio si piensas que tu propia salud está en juego.

 

Espero que éste artículo te haya ayudado a reflexionar, y a ayudaros más a todos. Si quieres saber más sobre adicciones y cómo funcionan, sigue navegando por mi blog, o visita mi página web www.luismiguelreal.es

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