▷ Testimonio de una estudiante fumadora

Te voy a dar un poco de contexto.

Atención.

Esto es un email que me mandó una persona fumadora (y que mantendré en el anonimato, obviamente).

El email es genial porque esta persona se abrió y compartió conmigo parte de sus dificultades con el tabaco y la marihuana, y sobre el impacto que esto estaba teniendo en su vida.

Me voy a inventar un nombre, pongamos que se llama Adela.

Por cierto, si quieres dejar de fumar, haz clic aquí:

 

Copio y pego el email, y después comento cosillas:

Testimonio de una fumadora (tabaco y marihuana)

Hola Luis,

Llevo un tiempo recibiendo correos tuyos, un día (de muchos en los que lo he intentado) estaba buscando como dejar de fumar y acabe llegando a ti.
Leo tus artículos y hasta donde se puede leer sin pagar jajajaja soy estudiante y no puedo permitirmelo.
Siempre he pensado que no necesito hablar con un psicólogo, que me las puedo apañar yo sola, pero me fascina la psicología, leo muchísimo, sobre todo análisis sobre el comportamiento humano (supongo que en un intento de entenderme).
Te escribo no se si queriendo una respuesta o solución a mis problemas, aunque no se si es lo que quiero, solo quiero contarle a alguien lo que se me pasa por la cabeza porque estoy saturada.
Empecemos con que soy un desastre, tengo 22 años y estudio diseño, vivo en Tenerife una isla que se me queda pequeña ya, también muchísima creatividad (desde niña inventaba juegos y cosas) e ideas y ganas de hacer cosas, pero siempre caigo en la trampa de fumar y no hablo de cigarrillos, por lo que me quedo todo el dia en un estado de zombie del que quiero salir pero a la vez no, cuando no fumo quiero estar fumada pero cuando fumo quiero no estarlo porque me come el remordimiento de que podría hacer más.
Aunque sé que fumo porque quiero evadirme de la realidad.
Cada día lo intento, me distraigo, he probado de todo, pero sé que nada va a servir hasta que encuentre esa respuesta que haga click en mi cabeza y desate todo, pero es tan complicado y difícil.
Quiero cambiar mi rutina, intentar cuidarme más y mejorar a nivel personal, pero siempre he sido un desastre, no sé llevar una rutina, me acabo olvidando o me distraigo y me voy por la mala vida, desde pequeña ya lo hacia y ha seguido así.
Llevo toda la vida disfrutando de la mala vida, pero estudiando y manteniendo los pies en la tierra, aunque a veces me olvido de todo y vivo en mi mente y mi mundo y eso me mata porque me traba, me genera inseguridad de mi misma, hace que no me quiera y que desconfíe, mi cabeza me la juega muchísimo y puede ser muy traicionera.
Llevo tres años metida en el mismo bucle y quiero salir de el, pero cada vez que lo intento lo paso fatal porque no encuentro nada que me motive, mi entorno es tóxico (aun vivo con mis padres, y son personas muy racionales y que imponen mucho su criterio, por lo que nunca he podido expresar lo que siento y opino con ellos porque me pisan la palabra, a no ser que tengan dos copas, ahí sí que te escuchan, pero al día siguiente se olvidan y como si nada hubiera pasado).
Llevo toda la vida cuidando de mí porque ellos no me han dado cariño sino autoridad, lo que me llevo por un tiempo a buscar el amor fuera, en chicos que no me correspondían y me hacían sentir peor.
La cosa está en que cada vez que cometo un error me acabo haciendo consiente de ello y lo cambio, he evolucionado mucho y aprendido, lo único que se me queda y en lo que siempre caigo es en fumar.
Odio no poder disfrutar ya de los pequeños momentos porque solo pienso en fumar, no puedo sacármelo de la cabeza, sueño con ello y todo.
He estado tiempo sin fumar y ha estado muy bien y sé que estoy bien cuando no fumo, soy activa, más alegre, ayudo más, soy la persona que quiero ser, y todas las noches me acuesto pensando en que quiero ser esa chica, quiero ser yo.
Pero me duermo y a la mañana siguiente me he olvidado de todo lo de ayer y los únicos pensamientos que no olvido y se repiten en bucle es «quiero fumar» y no, y cuando me quiero dar cuenta ya estoy fumada, no llevo ni una hora despierta y ya he fumado, espero un tiempo al fumarme el siguiente (generalmente después de comer, porque lo tengo asociado) y fumo, y me vuelve a pasar lo mismo, lo que no logro entender es porqué si cada vez que estoy fumada lo odio y pienso en que puedo ser mejor y empiezo ha hacer cosas para demostrármelo que aún estado fumada puedo hacerlo, y cuando se me va bajando quiero volver a estar fumada, es como si ese esfuerzo de horas haciendo cosas distrayéndome no sirviera para nada porque al final acabo en el mismo punto de antes, quiero fumar.
No quiero pasar toda mi vida pensando que lo mas importante es fumar, sea para lo bueno o para lo malo, quiero crear, quiero hacer cosas para la gente que lo necesite, pero no creo en mí y me odio y la idea de aceptar mi vida tal y como es me da miedo porque me asusta y no es como la imaginaba, además me han pasado muchas cosas malas y aceptarlo todo de golpe me hace estar en un estado depresivo que odio y el que intento evitar.
Hay días que estoy contenta, otros feliz, otro enfadada, otro depresiva y puede pasar todo en la misma semana, también me pasa porque siempre quiero más, no me conformo con nada, a la larga ya estoy buscando algo nuevo (que esta bien si es el ámbito del trabajo, siempre querer mas) pero en el día a día me cuesta conformarme y asusta a la vez, soy muy payasa y siempre he superado todo lo malo con humor, lo curioso es que soy muy positiva aunque esté en una nube de pensamientos negros y depresivos siempre hay una pequeña luz que cree que hay algo mas y mejor, que no me rinda y lo intente, pero es tal la lucha interna que llevo que ya no soy capaz de gestionar mis sentimientos ni cómo llevarlos y me pienso todo demasiado, analizo desde diferentes perspectivas todo para no cerrarme a una idea, pero ya no sé que más hacer, sigo luchando pero
estoy cansada de que todos mis días sean una lucha.

Comentando el testimonio de Adela

Desplazar reforzadores

Por un lado la mayoría de personas que sufren una adicción terminan experimentando tarde o temprano esa sensación de apatía ante casi todo. La sustancia adictiva secuestra el sistema de recompensa cerebral, y la persona solo experimenta disfruta con su dosis.

Bucle de pensamientos (rumiación)

Adela sufre al pensar en el tabaco, y como sufre, no quiere pensar más en ello. Pero la cosa sigue y sigue y sigue, y no es capaz de quitárselo de la cabeza. Es más, cuanto más lo intenta, menos lo consigue.

Ansiedad por el síndrome de abstinencia (nicotina)

La irritación, las ansias al empezar el día… Adela es una de esas personas que ya ha empezado a fumar al poco de levantarse.

El cuerpo le pide sus dosis de nicotina con frecuencia, sobre todo después de dormir, pues han pasado muchas horas sin fumar (a menos que Adela haya dominado la habilidad de fumar sonámbula).

¿El resultado? Adela ha cerrado el hábito, al igual que muchas personas piensan que «no son persona hasta que se toman un café», igual que la gran mayoría de fumadores del mundo, Adela, no se siente capaz de hacer nada si no aspira su humo de buena mañana.

Y su tolerancia a la nicotina hace que cada vez necesite más y más para calmar el síndrome de abstinencia.

Dependencia psicológica de la vía de escape (marihuana)

Por un lado está el síndrome de abstinencia de la nicotina, por otro está la dependencia de las sensaciones que la marihuana le hace sentir. Relajación, tranquilidad, concentración, capacidad creativa… cada persona busca algo diferente, pero es esa sensación la que hace que uno vuelva y vuelva a los porros, una y otra vez.

Al final, uno desarrolla tolerancia, y necesita dosis cada vez mayores para alcanzar esos efectos.

Falta de apoyo en el entorno

Para colmo, Adela echa en falta ese apoyo en su familia y amigos. Esos factores contextuales contribuyen a que Adela se sienta mal, vacía, aislada, y que fumar sea la vía de escape más accesible y más inmediata.

Cuando estamos mal, nos agarramos al salvavidas que tenemos más cerca

Baja autoestima y sensación de fracaso

Y por último, ante una dilatada historia de fracasos, Adela lo pone todo en sí misma. Duda de su confianza, de sus capacidades, de si podrá salir de esta ella sola, de si será culpa suya…

Adela reacciona a su adicción con pensamientos negativos sobre sí misma, pero no hacen más que agravar el problema, pues la hacen sentirse cada vez menos capaz, más desanimada, más deprimida… Y sintiéndose así, lo más fácil es lamentarnos de nosotros mismos, darnos la razón y resignarnos a seguir tan mal como estamos.

Ayuda profesional para dejar de fumar

Desgraciadamente, algunas personas esperan a tocar fondo para pedir ayuda.

Otras, eligen prevenir antes de tener que curar.

Sea cual sea tu caso, si fumas y quieres dejarlo, no hay razón para que sigas sufriendo más de lo necesario (y jodiendo tu salud, no lo olvidemos).

Trabajo con personas que quieren dejar de fumar, y muchísimas lo han conseguido conmigo. Aquí cómo puedes hacerlo:

👉👉👉 Quiero dejar de fumar 👈👈👈

La FUERZA de voluntad no siempre basta para dejar de fumar ❌🚬
Cualquiera puede dejar de fumar, aunque fume 40 al día. Eso sí, necesita una BUENA estrategia.
No conozco ningún truco mágico, pero te cuento algo tan raro como efectivo que he aprendido en mis años trabajando como psicólogo especialista en Adicciones. Esto no está en el blog, te lo cuento (brevemente) por email.
Te llegarán por email un par de regalos 😉
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Un penique por tus pensamientos

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