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La Depresión Post-Vacacional NO Existe (aquí la explicación)

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Internet y la memoria colectiva están poblados de todo tipo de trastornos psicológicos inventados. Te sonarán la depresión postvacacional, el síndrome postvacacional, la ansiedad postvacacional, el síndrome de la cabaña o el síndrome de la cara vacía.

En este artículo te voy a explicar qué se entiende normalmente por depresión post-vacacional, qué mitos y exageraciones existen sobre el tema, y cómo superarlo.

¿Qué es la Depresión Post-vacacional?

Esta es una típica definición que te encontrarás por ahí:

El llamado síndrome postvacacional, también conocido como estrés o depresión postvacacional, es un concepto que se refiere a la ansiedad o presión emocional que debemos afrontar al readaptarnos a las tareas laborales después de un período vacacional.
Básicamente, se refiere a sentirnos «mal» al final de las vacaciones o sentirnos con pocas ganas de volver a la oficina después de las vacaciones de verano.
¿Pero es eso realmente patológico? ¿Es el síndrome postvacacional un trastorno psicológico real?
Sigue leyendo, vas a entender enseguida el problema.

¿Cuáles son los Síntomas de la Depresión Postvacacional?

  • Cansancio.
  • Negatividad.
  • Descontrol horario.
  • Desmotivación.
  • Tristeza.
  • Apatía.
  • Conductas de evitación
  • Irritabilidad.
Estos son solo algunos de los síntomas de cualquier persona normal cuando se terminan las vacaciones. Son tan generales que cualquier persona que los lea se sentirá identificada. Probablemente el 99% de la población.

¿Cuánto dura la Depresión Post-Vacacional?

Según «expertos», el supuesto síndrome post-vacacional duraría unos pocos días, varias semanas o incluso meses, sobre todo «cuando se añaden otras circunstancias».

La Depresión Posvacacional es un trastorno inventado

La depresión postvacacional es otro de esos términos populares para conseguir audiencia en blogs, periódicos, programas de televisión, e incluso vender algún libro de autoayuda o algún caro proceso de coaching para «conectar con tu pasión».

La depresión es un trastorno muy serio y una problemática compleja, que nadie desarrolla de un día para otro. Es absolutamente irresponsable que «profesionales» en medios de comunicación etiqueten a las personas por cualquier emoción desagradable.

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Millones de personas alrededor del mundo sufren problemas de depresión. La depresión es un trastorno psicológico que se banaliza a menudo, pues parece que cualquiera puede hablar de ello en calidad de «experto» o incluso añadirle coletillas y apellidos como «post-vacacional».

Que sientas algo de tristeza por pensar en volver a la oficina no significa que tengas depresión. Igual que tampoco desarrollamos depresión necesariamente porque nos haya dejado nuestra pareja o hayamos suspendido un examen. Hay una gran distancia entre sentir tristeza (una emoción naturalmente y completamente normal) y sufrir un trastorno de depresión mayor.

Los síntomas de la supuesta “depresión post-vacacional” son tan ambigüos y comunes que lo difícil es no auto-diagnosticársela al volver de la playa.

-Por qué la Depresión Post-Vacacional No Existe (Psicología y Mente)

Por cierto, si quieres saber más sobre la depresión, mírate este vídeo en el que entrevisto al psicólogo Ángel de Dios Ríos (el Terapeuta Inconsciente) sobre sus investigaciones sobre la depresión:

Preferir estar de vacaciones a trabajar es natural

¿Tiene algo de malo que no sienta ganas de volver a la oficina? ¿Es normal que sienta apatía al pensar en volver a trabajar? ¿Significa eso que tengo algún problema?

Pues la mayoría de las veces, no.

Las transiciones suelen ser desagradables, nos guste o no. Algunos cambios serán más llevaderos que otros, pero pasar de una fase en que estamos relajados o nos estamos divirtiendo o pasando tiempo con nuestros seres queridos… casi cualquier actividad que venga después nos va a parecer peor.

En eso consiste exactamente irnos de vacaciones: desconectar de las responsabilidades habituales, cambiar de aires, hacer cosas diferentes, dejar de lado las responsabilidades. Por supuesto que nos va a gustar, y también nos va a dar cierta pena cuando se termine (como todo en esta vida).

El problema viene cuando «idealizamos» y desarrollamos la creencia de que nuestro trabajo nos «debería» gustar muchísimo.

Y no. No necesitas amar tu trabajo. No necesitar sentir pasión o ser un frikazo de lo que haces. Si tu trabajo es simplemente una actividad que haces para ganar dinero y traer comida a la mesa, es totalmente normal. Es el empeñarnos en «vivir de nuestra pasión» lo que hará que nos frustremos, porque estaremos marcándonos expectativas muy altas.

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No necesitas que tu trabajo sea tu pasión

Cualquier actividad que repitamos durante mucho tiempo nos terminará aburriendo de una u otra forma. O al menos no nos producirá el mismo efecto que la primera vez.

La habituación es un proceso normal, e incluso si tenemos la suerte de trabajar «de lo que nos gusta».

Imagínate que Paco cumple su sueño de abrir una escuela de surf. Probablemente le seguirá gustando el resto de su vida. Pero también tendrá «días malos» en algún momento. Temporadas de pocos clientes, hacer papeleos de impuestos y temas legales, hacer reparaciones o comprar equipamiento nuevo, que no siempre le apetezca salir a trabajar, o que llegue a un punto en que le empiecen a interesar otras cosas (a pesar de que su trabajo le siga gustando mucho).

Inventarnos trastornos falsos como la depresión postvacacional solo hace que toleremos mucho peor las frustraciones naturales del día a día.

El sufrimiento es parte inherente de la vida, la clave está en aprender a sostenerlo con dignidad. Ni negarlo ni «bloquearlo», sino vivirlo.

El trabajo que te espera después de las vacaciones puede ser un mero medio para pagar las facturas y alimentar a tu familia. Que los disfrutes (mucho) es un privilegio, no le pasa a todo el mundo ni todas las personas necesitan eso en su vida.

El hecho de que no saltes de alegría ante la perspectiva de volver a la oficina, tienda o taller no significa que estés haciendo nada mal.

Normalicemos las emociones desagradables

Sentir tristeza o pocas ganas de hacer algo no tiene nada de malo.

Al contrario, cuanto más nos esforcemos en ignorar esas emociones, en convencernos de que sentimos otras cosas, más sufriremos, más tensión nos generaremos.

Tener un trabajo que no te emocione no es un fracaso. Al contrario. Cuanto antes aceptemos que no disfrutamos algo (y que eso es totalmente natural), antes podremos poner en juego nuestras habilidades para adaptarnos a esa situación o desafío con la mayor dignidad posible.

Ahí creo que está precisamente el desafío para muchas personas: aprender a adaptarse al desafío con dignidad, sin forzarse a ser un Tony Robbins o cualquier otro gurú que “siempre está motivado”.

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¿Cómo evitar la Depresión Post-Vacacional?

7 «trucos» para evitar el síndrome postvacacional
  1. Prepárate mentalmente para la vuelta a la rutina, varios días antes de terminar las vacaciones
  2. Empieza a levantarte temprano los días de antes
  3. Intenta que los primeros días tengan poca carga de trabajo
  4. Dedica algo de tiempo a planificar las tareas más importantes para los primeros días o semanas
  5. Planifica actividades divertidas para los primeros días de trabajo, así la transición no será tan dura
  6. Dedica los últimos días de vacaciones a planes más tranquilos y relajados
  7. Delega tareas y empieza despacio

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