Los regalos navideños: ¿qué regalar a los críos para que no se conviertan en cerdos consumistas?

Llega la campaña navideña, y con ella, los regalos.

Digo campaña, porque la navidad es una campaña comercial para incentivar el consumo, al igual que Halloween, San Valentín, o el Black Friday.

Para algunas personas tienen un significado religioso o familiar, pero no para todas. Culturalmente, muchas personas están atrapadas en la inercia.

Pero bueno, vayamos al grano: cuando se acercan los Reyes Magos, los pequeños de la casa quieren regalos.

No que los necesiten, pero los quieren, la sociedad, sus compañeros del cole, sus familias, todos les cuentan que en ésta época DEBEN recibir regalos, que deben pedir, que es así como las personas de su alrededor les van a mostrar cariño y afecto, mediante regalos materiales.

Así es la vida.

Un error muy común que cometen muchos papis y mamis es que regalan demasiados regalos a sus hijos, muchos de ellos por puro capricho y sin cubrir ninguna necesidad real

Uno de los riesgos que se corren al llegar las fechas navideñas es «empachar» a los niños con regalos. Sí, hay un «demasiado» en cuanto a regalos.

Sabemos que hemos llegado a ése «demasiado» cuando muchos de los regalos se quedan en el trastero a los pocos días de habérselos regalado, y la cuenta corriente de los papis está temblando.

También sabemos que esa niña o niño ha recibido demasiados regalos cuando los años siguientes pide cada vez más, o le importa más el número de regalos que su calidad.

«¡A Pepito le han regalado X cosas!». «¡El año pasado me trajeron esto, esto y esto,éste año como mínimo…!»

Y claro, madres, padres, abuelos, tíos se derriten y suelen acceder a las exigencias de los críos.

Con la mejor intención del mundo, nadie quiere malcriar a sus hijos a propósito.

Pero aún con la mejor intención del mundo, todos cometemos errores.

 

Recomendaciones para los regalos

 

1) Pon un límite.

Dile al niño que, de todas las cosas que le molarían (que son infinitas si le das tiempo para hablar) elija la que más ilusión le haría de todas.

Ahí podemos ir al capricho y darle una o dos de esas cosas, si salen las cuentas en casa.

 

2) Algo educativo.

A todos los niños les gusta leer, si se les inicia con algo que les interese. Si le regalas un libro de la historia de España o la Biblia, pues probablemente le cogerá manía a leer para el resto de su vida.

No a todos los niños les tiene porqué gustar Harry Potter, pero hoy en día hay de todo en el mundo de la literatura juvenil. Pregúntale qué le interesa, y busca algo acorde.

Y si tu retoño ya ha conectado con el placer de la lectura y ya le gusta… ¡los que quiera! ¡que los devore!

 

3) Algo físico.

Algo que tenga que ver con los deportes o alguna actividad física.

No, no un videojuego de FIFA. Algo que le induzca a correr de verdad, no a sentarse frente a una pantalla durante horas y horas.

Patines, bicicletas, zapatillas, una pelota, una botas de montaña… hay infinitas opciones de actividad física, y es prácticamente imposible no encontrar algo adaptado a tus hijos, sean cuales sean las condiciones.

Y si ya es algo que podáis disfrutar en familia… ¡brutal!

 

Y con ésto debería bastar. Piensa en las necesidades reales de tus hijos, no te confundas con los deseos o caprichos. Y sé abierto sobre el tema, pregúntales, ayúdales a moderar sus expectativas sobre los regalos en caso de que sean demasiado altas o poco realistas, y sácales información útil.

Créeme, les estarás haciendo un favor para su educación y desarrollo. Con esos pequeños gestos contribuirás a criar hijos más sanos, tanto física como mentalmente, que sean capaces de ser felices con lo necesarios, y a no ser esclavos del capricho y del consumismo sin sentido.

Dale un propósito a tus regalos 😉

¡Felices fiestas!

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